Grabar un vídeo, subirlo a Internet y conseguir que sea un éxito de páginas vistas es una tarea muy complicada. Si además, el vídeo es de temática corporativa, la tarea de convertirlo en un éxito viral es todavía tarea más difícil.
Sin embargo, todo manual sobre presencia y visibilidad online para una compañía incluye la creación de un canal propio en YouTube entre sus recomendaciones y la elaboración de vídeos corporativos que den a conocer más la empresa.
Hay que hilar muy fino para conseguir un vídeo corporativo que llame la atención de los usuarios. Según señala Social Times, tan sólo uno de cada 500 vídeos corporativos subidos a Internet consigue ser visto más de 500.000 veces. Y pensar en llegar al millón de páginas vistas es todavía más complicado.
¿Merece la pena poner todos los esfuerzos en crear un vídeo viral? Quizá no. ¿De qué serviría lograr un vídeo visto por 700.000 personas si de ellas sólo son 300 potenciales clientes? No se obtendría prácticamente rentabilidad ninguna.
Lo principal es crear un vídeo con contenido enfocado a nuestra audiencia potencial, o a aquellas personas a las que queremos llegar. ¿No es mejor crear un vídeo que lo vean sólo 3.000 personas pero que de ellas 2.000 sean potenciales clientes?
Las cifras hablan por sí solas, y la viralidad está muy bien para difundir nuestra imagen de marca, pero conseguirla es algo complicado. Ya depende de cada compañía el objetivo que se marque con los vídeos que suba a Internet…


Yo preferiria hacer un video y que me vean 500.000 aunque solamente 300 o 3000 sean potenciales clientes… sencillamente porque el boca a boca es imposible de neutralizar. Es decir que una vez que se vuelve comentado y compartido, más medios de todo tipo lo podrian identificar como algo atípico o curioso y desde alli catapultarlo a algo más beneficioso para el negocio