“Si realmente quieres ser periodista, no queda otra que luchar”

IMG-20130519-WA0028ENTREVISTA A ANA I. BERNAL TRIVIÑO, periodista freelance, creadora de www.1000historias.es, consultora UOC e investigadora en UMA y UAB. Autora de “Herramientas digitales para periodistas”, un libro que sorprende por ser una compilación exhaustiva de nuevas aplicaciones que los periodistas pueden utilizar para su trabajo sin recurrir a las clásicas y manidas. Muy al contrario, muestra las claves con las que sacar el máximo partido a una nueva realidad de la profesión periodística.

Se trata de un manual de consulta bien documentado y altamente recomendable del que cada lector extraerá las herramientas que más le convengan para el ejercicio del periodismo actual. Con su autora hablamos sobre periodismo y unas cuantas realidades más…

-¿Cómo han cambiado las nuevas tecnologías el ejercicio del periodismo?

Muchísimo… No sólo en nuestra forma de trabajar, en exigirnos nuevos enfoques y planteamientos en las coberturas, sino sobretodo en la ruptura del tradicional eje emisor-receptor.

Me quedo con dos fenómenos: las redes sociales y el periodismo móvil. El primero, por el auge del denominado “periodismo ciudadano” y por la transformación de la agenda mediática. Es un tema que he investigado en mis trabajos académicos. De una agenda única, pasiva, cerrada y limitada sólo por criterios de redactores y responsables informativos, en los muros y timelines existe una agenda múltiple, activa, abierta y colaborativa entre usuarios.
El segundo, porque el periodismo móvil permite abaratar costes en equipos y recursos, fundamental para un periodista freelance.

-¿Por qué el periodista, que debería estar acostumbrado a los cambios, se resiste en muchas ocasiones a incorporar las nuevas herramientas tecnológicas al ejercicio de su trabajo?

Supongo que por miedo, por haber aprendido unas destrezas y no asumir que todas requieren una renovación. Para mí, las bases de la profesión son intocables, pero las formas de trabajo sí lo son. No es cuestión de que guste más o menos la tecnología, es que no se puede entender esta profesión sin ella y no podemos denunciar ni difundir lo que queremos sin ella. Yo creo que, últimamente, ese miedo se ha rebajado y se ha comprobado que las tecnologías son buenas aliadas si se usan correctamente. No hace falta ser adicto a las tecnologías, como digo en el libro. Yo no lo soy, lo aseguro. Sólo estoy atenta a aquellas que facilitan mi tarea.

– ¿En qué nos pueden ayudar las redes sociales a los periodistas en nuestra labor?

Para localizar fuentes, como agregador de contenidos, para geolocalizar, contrastar, incluso entrevistar, difundir… pero tienes que conocer la red, filtrar, crear listas… Y, además, ayuda en una cosa básica pero importante: nada más y nada menos que existir en la red.

Puedes ver que dedico el libro a mis seguidores. No tengo una barbaridad de seguidores, pero me respetan y comparten mis trabajos con cariño y mucha atención. Los aprecio porque dedican parte de su tiempo en leer lo que escribo, sin ser yo una periodista de renombre, que salga en televisión ni vaya a tertulias. Si mi trabajo ha tenido en ocasiones difusión es por ellos. Y también gracias a compañeros como Rosa María Artal, Alicia Gutiérrez o Santiago Romero, o directores como Montxo Armendáriz que, siendo una desconocida, una periodista de una provincia, compartían lo que escribía y hoy día los considero mis amigos.

Tener curiosidad sólo nos puede traer ventajas

Me sumé a Twitter cuando mi empresa, Canal Málaga, cerró. Le di poco uso, porque enseguida defendí mi tesis y empecé a trabajar de investigadora hasta que retiraron las ayudas. Publiqué una carta al lector en El País con toda la indignación que sentía y mi contador en Twitter aumentó. Después fue a más, conforme daba mi opinión en los tuits hasta que uno de mis artículos llegó a Montserrat Domínguez, de Huffigton Post. Después pasé a Andaluces Diario y con la carta a Federico García Lorca mis seguidores se doblaron… Lo que quiero decir es que si difundes lo que haces y conectas con los lectores, si te dedicas a las redes y las trabajas, puedes conseguir una comunidad de lectores. No estoy 10 horas al día sobre ellas porque no tengo tiempo y, por temas personales, este último año las abandoné mucho, pero como plataforma de imagen y marca para el periodista es fundamental.

Pero para llegar a las redes hay algo que no depende de la tecnología, sino de uno mismo… y es perder el miedo y no intentar siempre complacer a los demás. El miedo se va cuando ya no hay nada que perder. Yo dejé de tenerlo, a pesar de que me perjudicase. He recibido muchas veces mensajes desagradables por decir lo que pienso, pero va en la profesión.

– ¿Y estar al día de las nuevas tecnologías?

Igual que si estás al día en saber qué alimentos debes comer, o si estás al día en tus entrenamientos, en hacer deporte, en avanzar en cualquier disciplina… Estar al día significa estar abierto al aprendizaje, a renovarse y valorar lo que nos aporta o no en nuestra actividad. Es prácticamente coger un tren, hacer un pequeño viaje todos los días y acumular experiencia. Tener curiosidad sólo nos puede traer ventajas. Incluso si fallamos, porque es un aprendizaje.

– ¿Qué entendemos por churnalism? ¿Cuáles son sus principales lastres/consecuencias?

Para mi esa palabra va a asociada a otra: terror. Tiemblo al escucharlo. Si lo explico fácil y sin rodeos, es una de las peores consecuencias que trajo la tecnología: el copia-pega, el presentar como noticia una nota de prensa, pero añadiendo unas frases por aquí, otras por allá y una foto que viene bien. Se impuso por la idea de ser el primero en publicar y, sobre todo, por reducir costes. Eso mata al periodismo. churnalism.com permite detectar noticias basadas en ese copia-pega. Yo tuve que hacerlo en mi etapa como becaria y recuerdo que un día casi lloro delante de mi madre cuando se lo contaba. Eso no era lo que yo quería… Crea frustración en el periodista.

El copia-pega es lo peor que ha traido la tecnología

– En el libro podemos encontrar centenares de herramientas… ¿si te dijéramos que eligieras las cinco imprescindibles para el periodista? ¿Cuáles serían? ¿Por qué?

Básicas: Dropbox, Google Drive y Evernote. Son herramientas de organización, que permiten guardar información, editarla o incluso crear gráficos, y estructurar nuestras ideas. Todas las llevo en mi smartphone.
Más visuales: adoro Thinglink y Zentrick  porque son muy fáciles de usar y añaden una nueva dimensión interactiva y contextual a la fotografía y al vídeo en Internet. Y, si me permites, sumo una más: Creatavist, una maravilla para crear historias multimedia, una apuesta por el slow journalism, y perfecta para el periodista freelance.

portada_herramientas–  ¿Cómo puede el periodista conocer cuáles son las últimas herramientas que se van lanzando y cómo aplicarlas a su trabajo?

Yo comencé en este mundo porque mi grupo de investigación en la universidad las estudiaba. Después, aún más con la mayor consolidación de los smartphones, han surgido más aplicaciones que aumentaron mi interés. Principalmente, sigo a muchos periodistas, he buscado aquellos más especializados en periodismo móvil y tengo en Twitter una lista especial donde controlo las novedades que puedan surgir.

– ¿Qué papel juega en el nuevo periodismo los dispositivos móviles?

Es una herramienta muy potente que no se puede menospreciar. Por eso le dedico un capítulo completo del libro. Abarata costes y hay aplicaciones muy sencillas para utilizar. En el libro Stéphane M. Grueso explica la utilidad de Bambuser para realizar streamings, o Nicholas Garnett (BBC) explica cómo usó Dejero en una de sus coberturas. Incluso algo tan normal como Whatsapp es una opción práctica, como argumentan muchos periodistas en el libro. Sin esas soluciones, no podrían haber realizado el trabajo que describen. Tener más herramientas y soportes permite ser más versátil, saber que puedes hacer coberturas desde más sitios, estar más en la calle, en contacto con el ciudadano, editar y difundir desde el propio smartphone… Y, considero que para un periodista freelance es la mejor inversión que puede realizar.

–  ¿Cómo podemos sacarle partido?

La mejor inversión para un periodista freelance es un teléfono móvil

Hay que evaluar el uso que se va a realizar de él y estar al día de las herramientas más prácticas. Probar con ellas y usarlas porque de esos errores aprendemos. Puedes grabar entrevistas, editarlas, grabar llamadas, comunicarte con compañeros, añadir audio a fotografías, realizar microvídeos, streamings, organizar nuestros contenidos, realizar y editar fotografías, añadir geolocalización (muy útil en coberturas de catástrofes o manifestaciones) y, por supuesto, difundir en las redes sociales.También hay que pensar en si necesitas un micrófono, y ser consciente de cuestiones muy básicas, como llevar la batería bien cargada, tener otra de repuesto o trabajar con el mundo avión activado.

– ¿Qué medio/medios dirías que en España son referentes a la hora de aplicar las nuevas tecnologías al ejercicio del periodismo?

Hace poco se publicó el ranking de Innovación Periodística 2014 y me alegra comprobar que están ahí las iniciativas que me interesó entrevistar para el libro, como Fundación Civio, El Confidencial, eldiario.es o Acuerdo. Tengo un recuerdo muy especial de Acuerdo (Idoia Sota) y de El Confidencial (Jesús Escudero) porque me dieron muchísima información y dedicación. También Huffington Post (Guillermo Rodríguez) aplica muchas herramientas y tienen un profundo conocimiento del entorno web. Vis a Vis me encanta. Ninguno de sus responsables atendió mis correos y no pude conocer más su trabajo, pero me parece una de las apuestas más seguras y atractivas actualmente. Fuera de nuestras fronteras, me gusta mucho Revista Anfibia, Narrative.ly o The Atavist.

– ¿Consideras que la profesión pasa por tan malos momentos como se dice?

La profesión, como empresa, sí; pero es algo que viene de largo. Mi relación amor-odio (que muchas veces he sentido) con el periodismo no viene de la facultad, sino de mi relación con la práctica que del periodismo se hace en la empresa.
La facultad me permitió ser y acreditar lo que soy, periodista, tener una base. Puede tener sus deficiencias, pero me ayudó a crear conciencia, a pasar horas en la biblioteca leyendo a Ramonet o a Chomsky, y sin la facultad no hubiese podido.

El shock lo recibí cuando vi malas prácticas en las empresa. Yo hablo por mi experiencia y la que conozco de compañeros… En mi caso ni valoraron mi formación, ni mis matrículas de honor, ni mi esfuerzo… al revés, tenía la sensación de que se burlaban por haberme formado. Cuando comuniqué que estaba haciendo una tesis incluso me preguntaban para qué me iba a servir y la desvaloraban. Rechacé prácticas en RNE porque eran gratuitas y por la precariedad en las condiciones de trabajo tuve un accidente laboral del que se desentendieron… En la época de bonanza, del boom económico, yo cobraba 450 euros por un trabajo de 8 horas… Y si pedías más, nunca hubo comprensión. Todo eso añadido al hecho de ver cómo se trata la información como mercancía, al efecto del copia-pega… genera mucha frustración. Ese es uno de los principales problemas que comprobé.

La portada es para las noticias no para que vaya ocupada entera por publicidad

Y, en segundo lugar, voy a la cuestión de la credibilidad. Frente a aquellos que acusan a la tecnología como la causante de todos los males del periodismo, publiqué la imagen de los principales diarios impresos con el encarte en portada del Banco Santander. Y puse en el tuit que ese era el problema de la crisis en el periodismo, la falta de credibilidad. No rechazo la publicidad porque es una financiación, son las formas, los modos y los momentos. Yo vendo información, no publicidad y la portada es para las noticias, no para que vaya entera ocupada por publicidad. Y todos, el mismo día, cuando la gente está muy cansada de la mercantilización de la información… Leí mucho las reacciones que ocasionó y una señora dijo una frase que me encantó: “Qué bonito hubiese sido ir al quiosco y ver un periódico con una portada diferente, aunque fuese por rebeldía. Yo lo hubiese comprado”.

Todos los que hemos pasado por estas cosas son referencias para mi. Por eso en la apertura del libro y en los agradecimientos tengo un recuerdo para todos estos compañeros que han sufrido las consecuencias de los despidos y la precariedad en la profesión.

–  ¿Cuál sería la solución? Si la hay…

No me gusta dar soluciones, soy poca cosa en este tema como para decir lo que hay que hacer. Yo hablo por mi, y por mi perspectiva. Creo que muchos periodistas no son conscientes de que trabajamos con una materia delicada y que está vinculada a muchos derechos para el ciudadano: la libertad de prensa, de expresión, el derecho a la información…  Siempre les digo a mis alumnos que ni la mejor tecnología del mundo salvará al periodismo sin compromiso y sin denuncia. Sin la función social del periodismo, poco vale para mí, o quizás a estas alturas me pueden decir que tengo una visión romántica de la profesión, pero son mis principios.

El otro día en el debate de las portadas tuve que explicarme en varios momentos. A lo mejor a algunos les parecerá una idea estúpida, pero yo no participo en premios de Periodismo respaldados por bancos. No tendría la conciencia tranquila siendo consciente de que recibo un premio de una entidad que ha generado sufrimiento a muchos, que ha podido desahuciar, emitir preferentes, arruinar a personas con clausulas suelo, que ha especulado… Y me vendría bien por repercusión y económicamente, pero tengo mi código ético, mi trabajo es el escaso patrimonio que tengo y hay cuestiones en las que no voy a ceder. En este sentido, me gusta que medios como La Marea incluyan un código ético en su publicidad, y no acepten aquella que contradiga sus principios editoriales. También participo en proyectos de cooperativa, como Se Buscan Periodistas. Sé que en el mundo actual cotiza más el dinero de la publicidad de un banco, pero para mí en un medio sigue cotizando más la honestidad y la ética.

¿Y tu consejo para los jóvenes que quieren estudiar y dedicarse periodismo?

El ‘churnalism’, el copia-pega, mata al periodismo

Si realmente quieres ser periodista, no queda otra que luchar. Y yo sólo te puedo hablar de mi experiencia que es entrar en la universidad pública, estudiar e ir entregando mi cv por empresas, sin tener conocidos ni padrinos. En mi primera clase en la facultad un profesor nos advirtió de que la mayoría acabaríamos en el paro. No es la mejor manera de empezar ese día, pero tenía mucho de verdad. No creo que sea la mejor para dar consejos, más allá de la necesidad de pelear por lo que se quiere, tener siempre un código ético propio, porque eso lo valoran los que te leen y no perder el interés por adaptarse a las novedades. No tener miedo a la tecnología, y mucho menos miedo al poder que provoque una autocensura. También forma parte de tu imagen, de tu marca como periodista. La equidistancia hace mucho daño a la profesión y no se puede presentar en las noticias a las víctimas como culpables.

Yo hace unos meses estaba echando cv en empresas ajenas a la profesión, porque hay momentos en los que el periodismo no te da para vivir. Muchas veces he pensado en tirar la toalla y siempre me pasa algo bueno que frena mi decisión. Cuando quise dejar la investigación, la universidad de Gotemburgo, en Suecia, me encargó una investigación y y me volví a enganchar. Casi siempre te sorprende algún reconocimiento desde fuera, cuando aquí es probable que ni te presten atención. Ahora, por ejemplo, el equipo de Journalissm Tools ( @Journalism2ls ) me incluyó entre sus 30 expertos para la recomendación de herramientas. Son pequeñas cosas y sorpresas que te hacen respirar.

Sigo investigando y siendo consultora en la UOC, que me acogió con los brazos abiertos; pero he creado una empresa de cuentos personalizados, 1000historias.es, para seguir haciendo lo que me gusta, que es escuchar a los demás y escribir. Y a partir del mes que viene me lanzo a un proyecto personal, sobre periodismo, que espero que sea bien acogido. Tengo esas mariposas en el estómago de saber si tendré suerte o me voy a estrellar, pero tengo que intentarlo porque estoy cansada de que me ofrezcan trabajar gratis o que me deban dinero por mis reportajes. Yo al menos lo voy a hacer, y espero llevar todo hacia delante para poder vivir de lo que me gusta.

Sobre el autor

Periodista y fundador de TreceBits. Consultor y profesor de redes sociales y periodismo 2.0, colabora con varios medios de comunicación. Autor de tres libros: "El Gran Libro del Community Manager", “Cómo triunfar en las redes sociales” y "Yo también la lie parda en Internet". Síguele en Twitter

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