2016, el año en el que el clickbait causó estragos en las redes sociales

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El clickbait, término peyorativo que describe a los contenidos web que se elaboran buscando el click fácil para generar ingresos publicitarios en Internet, ha vivido en 2016 su punto álgido, hasta tal punto que se ha abierto un debate sobre las consecuencias sociales que tiene la creación y difusión de contenidos de baja calidad, que en ocasiones son incluso falsos.

Se espera que Google, Facebook y Twitter hagan de la lucha contra los contenidos falsos una de sus prioridades este nuevo año

Este contenido ha crecido en los últimos meses porque en ocasiones es más barato de generar, no requiere una fina escritura ni tampoco una ardua tarea de investigación previa. Con ello, el productor obtiene la misma cantidad de tráfico (y también de ingresos), pero sin tener que destinar mucho dinero a la generación de contenidos. Grosso modo, con un titular de impacto que atrape al lector, es suficiente.

La proliferación de este tipo de contenidos a través de las redes sociales ha tocado techo (al menos por ahora) en 2016, especialmente en otoño, coincidiendo con la campaña electoral de las últimas Elecciones Presidenciales en Estados Unidos. Durante semanas, proliferaron contenidos falsos en redes sociales como Facebook, generando un gran impacto en la sociedad estadounidense.

La repercusión de este tipo de informaciones ha tenido, a su vez, un impacto significativo en los medios de comunicación. Y es que, frente a estas prácticas, el verdadero periodismo se ha convertido en un oficio costoso para los editores. Muchos de ellos, de hecho, están recurriendo con cada vez más frecuencia a la difusión de contenidos banales con el único objetivo de obtener audiencia y generar así ingresos publicitarios.

“Los medios sociales no sólo se han tragado el periodismo, se han tragado todo: las campañas políticas, los sistemas bancarios, las historias personales, la industria del ocio, la venta al por menor, incluso el Gobierno y la seguridad … Nuestro ecosistema de noticias ha cambiado más dramáticamente en los últimos cinco años que tal vez en cualquier momento en el pasado 500”, analiza Emily Bell, directora del Tow Center for Digital Journalism de la Escuela de Periodismo de Columbia.

¿Qué nos espera en 2017? Google, Facebook o Twitter, por citar varios ejemplos, han mostrado su interés en las últimas semanas por frenar la proliferación de este tipo de contenidos, por lo que en 2017 su auge podría verse frenado. Todo dependerá, en gran medida, de la determinación que muestren estas compañías tecnológicas.

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Carlos C. Ungría

Periodista con experiencia en prensa escrita, digital y radio. Le interesan las nuevas tecnologías, la economía y la política.

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