Cómo crear una comunidad en torno a la marca

 

Antes de crear una comunidad hacia el exterior, en redes sociales u otras plataformas,  deberíamos fomentar el sentimiento de comunidad dentro de la propia empresa o institución.

La interrelación y colaboración entre todos los miembros que forman parte de la compañía es fundamental para lograr que el establecimiento de una comunidad afuera tenga éxito. Cada departamento es una pieza clave en la estrategia social de la firma, y así debe hacérselo sentir a cada empleado

La mayor parte de las empresas se olvida de crear una comunidad interior

Una vez hecho esto, crear una comunidad hacia el exterior es la mejor manera que tiene cualquier empresa de acercarse a los consumidores, clientes y potenciales clientes. Consiste en establecer lazos de unión con esos individuos, logrando que se identifiquen con la marca y se sientan parte de ella. La relación que se establece entre el usuario y la marca debe ser horizontal, con una interacción constante, basada en la confianza y en la honestidad.

En la creación de la comunidad importa más la calidad que la cantidad. Es decir, no se debe estar obsesionado por conseguir un mayor número de followers, o seguidores, sino que el objetivo debe ser fomentar y conseguir la participación con aquellos usuarios que forman parte del grupo.

Los principios son duros. Atraer a los primeros usuarios cuesta, a no ser que ya se tenga una reputación online como marca fuerte en internet, por lo que habrá que ir en busca de los posibles usuarios, siguiendo siempre una estrategia definida y con buenos contenidos como mejor carta de presentación.

Creando publicaciones relevantes y logrando su difusión en otras plataformas, lograremos que vaya surgiendo el interés de algunos individuos hacia la marca.

La mejor manera de ir creando la comunidad es escuchando a los usuarios, recopilando toda la información posible sobre sus gustos y acciones y animándoles a interactuar. Ningún usuario participará si no se escucha lo que tiene que decir, si no se responden sus comentarios o no se tienen en cuenta sus opiniones.

Esto es fundamental. Además, hay que hacerle sentir parte de la compañía y llevar a cabo acciones que permitan su participación para lograr su implicación con la marca: permitirle que genere contenido para la comunidad, realizar encuestas y competiciones… y, siempre, tratar de responder a sus necesidades.

De esta forma, nos ganaremos la confianza de los miembros de la comunidad. Los usuarios esperan de la marca que les escuche, que responda a sus aportaciones, que sea honesta y que cumpla aquello que dice en las redes sociales. Es, posiblemente, lo más difícil de conseguir.

A partir de ese momento, cuando el objetivo de la creación de la comunidad ya está superado, la meta principal debe ser mantenerla activa, sin olvidar el ir incrementando la base de usuarios, aunque éste no sea el objetivo principal.

La elaboración de contenido y el diálogo constante con los usuarios serán las bazas fundamentales. Lograr que la comunidad continúe creciendo supone un trabajo duro y planificado. No es algo que se consiga de la noche a la mañana, requiere la inversión de mucho esfuerzo, recursos y dedicación, por lo que los objetivos siempre han de fijarse a corto y también a largo plazo, con paciencia.

Manuel Moreno

Periodista y fundador de TreceBits. Consultor y profesor de redes sociales y periodismo 2.0, colabora con varios medios de comunicación. Autor de: "El Gran Libro del Community Manager", “Cómo triunfar en las redes sociales” y "Yo también la lie parda en Internet".

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