“Los medios que hacen clickbaiting están condenados a desaparecer”


ENTREVISTA a Susana Pérez-Soler, periodista y profesora de Blanquerna – Universidad Ramon Llul. Acaba de publicar “Periodismo y Redes Sociales” en Editorial UOC. Hablamos con ella sobre el presente y el futuro de la profesión periodística y la influencia que ejercen en ella las redes sociales.

-Susana, ¿cómo han cambiado las redes sociales el ejercicio del periodismo?

-Las redes sociales se han convertido en una herramienta indispensable para cualquier periodista que trabaje en un medio de comunicación, pues han afectado a todo el proceso informativo, desde la producción de una la noticia hasta su distribución.

Por un lado, los periodistas consultan las redes sociales para rastrear tendencias, documentarse y contactar con fuentes. Por otro, son una fuente de tráfico, sirven para promocionar el trabajo del periodista o el medio en cuestión, facilitan las coberturas en directo y permiten la interacción con la audiencia. Aunque en este último punto aun hay un largo camino por recorrer.

-¿Cómo no deberían haberlo cambiado nunca?

-Creo que las redes sociales han tenido un papel positivo para el periodismo. Aunque no tanto para la empresa periodística, pero ese es otro tema. Sabemos que la pérdida del monopolio de la distribución de contenidos a manos de terceros (redes sociales y buscadores) ha truncado el modelo de negocio y que las empresas trabajan con mayor o menor acierto para subsistir.

Pero el periodismo vive un buen momento: nunca antes fue tan fácil acceder a la información, a las fuentes y al público. Hay quien ha sabido leer el momento y ha creado proyectos periodísticos muy interesantes que de otra manera difícilmente hubieran visto la luz.

El auge de la desinformación y los problemas para rebatirla irán a más en los próximos años

-¿Cómo puede el periodista sacarles el máximo partido?

En primer lugar, los periodistas deben estar en las redes sociales para escuchar: detectar temas de interés y acceder a fuentes. Las redes son útiles en este primer tramo de la investigación -más aún si hablamos de un periodista freelance, una manera de trabajar cada vez más extendida en el sector debido a la precarización de los medios tradicionales.

Después, el periodista debe seguir haciendo el trabajo de siempre. Es decir, contrastar la información que obtiene. Para ello la mayoría de veces el trabajo va más allá de las redes sociales. Lo más recomendable es establecer un contacto directo con esa fuente, ya sea vía correo electrónico o por teléfono.

-¿Cuáles son las cualidades del nuevo periodista?

-¡Uf, pobres periodistas! Recientemente, en el ámbito académico, hemos escrito un paper que lleva por título “El periodista imposible”, para hacer notar que a los periodistas cada vez les pedimos más habilidades. Saber leer y escribir correctamente es básico, y se da por supuesto. Igual que dominar, al menos, el inglés. A partir de ahí, debe conocer el lenguaje audiovisual, las herramientas digitales (redes sociales, gestores de redes sociales y herramientas de monotorización) y, en la medida de lo posible, estar familiarizado con la programación. Aprender a programar cada vez más es tan necesario como aprender a escribir o a sumar.

El ejercicio de adaptación es constante. Las redes sociales en realidad son ya cosa “del pasado”, ahora la adaptación es al móvil, al vídeo, a los nuevos formatos… ¿cómo hacer frente a los plazos que se acortan a la hora de actualizarse?

Una de las primeras cosas que digo a mis estudiantes es que la formación hoy en día es continua. Se acabó aquello de entrar en una empresa con una serie de conocimientos y pasarse allí treinta o cuarenta años sin actualizarse. Por tanto, la formación continua es clave para adaptarse a estos plazos de actualización cada vez más cortos.

Parte de esta formación, debe correr a cargo de la empresa periodística. De hecho, algunas ya están en esta línea. Universidades, centros de formación y consultores han de ofrecer cursos eminentemente prácticos y de corta duración que cubran estas demandas del actual mercado laboral.

-¿Hacia dónde vamos en el futuro?

No me gusta nada hacer pronósticos. Y menos después de leer Being digital de Nicholas Negroponte y descubrir que, aunque muchas de sus predicciones son acertadas, no hace ni una referencia al protagonismo y la potencialidad de los teléfonos móviles inteligentes.

Dicho esto, haré un intento: los periodistas cada vez tendremos mayor libertad para crear y distribuir información, de manera que aparecerán más proyectos periodísticos sustentados por periodistas (al estilo de eldiario.es, Crític, La Marea, 5W, Alternativas Económicas, Núvol, Público, etc.). Los medios tradicionales seguirán reduciendo estructura y buscando el modelo de negocio en el entorno digital. Veremos mayor interacción entre tecnológicas y editoras. Y la audiencia tendrá mayor posibilidad de escoger, pues habrá muchos medios de nicho. En lo fundamental, el oficio no cambiará; aunque muchos periodistas tendrán que dominar cada vez más palos si quieren salir adelante.

-¿Ha cambiado la definición de lo que tradicionalmente se consideraba noticia?

En las facultades de Periodismo se explica que una información debe cumplir una serie de atributos para convertirse en noticia. Por ejemplo, la proximidad, la actualidad, la rareza, la prominencia y el conflicto son algunos de ellos. Tras la irrupción de las redes sociales, algunas de estas características mutan y aparecen otras nuevas.

La actualidad en los medios electrónicos da paso a la inmediatez, por ejemplo. Es decir, es más noticia algo que “está pasando ahora”, que algo que ocurrió hace unas horas, y ya no digamos donde queda relegado lo que sucedió ayer. Por otro lado, la susceptibilidad de un hecho a ser compartido y comentado gana fuerza.

Los medios periodísticos digitales dedican gran espacio a temas que, según los criterios periodísticos tradicionales, no merecerían ni un breve; pero que atendiendo al nuevo criterio de “recomendación social” son relevantes para las cabeceras, que en difundirlos buscan conseguir mayor tráfico para su web. Si la televisión incluyó tener imágenes como un nuevo atributo a añadir a la lista de lo que es noticia, los medios sociales han incorporado la recomendación social.

En los medios sociales, el entretenimiento, la polémica y el rumor se imponen al periodismo

-¿En qué manera Google y la búsqueda del clic ha acabado con la profesión que conocíamos?

Conocer segundo a segundo el comportamiento de la audiencia tiene sus riesgos, más aún, como apuntaba al principio, cuando el modelo de negocio en el entorno digital no está claro. Los medios están batallando por la atención de los usuarios, con titulares gancho, para conseguir más tráfico a su página web, lo que les permite mayores ingresos por parte de los anunciantes. Mientras el modelo de negocio sea este, lo tenemos un poco crudo.

El entretenimiento, la polémica y el rumor se imponen al periodismo. Antes de la irrupción de Internet y las redes sociales, el medio que conocía su audiencia con mayor brevedad era la televisión, y si ojeamos la parrilla de la mayoría de cadenas, vemos más espacio para el entretenimiento que para la información. En Internet ocurre algo parecido, aunque las fronteras son más difusas y terminamos viendo cabeceras tradicionales, de rigor informativo, batallando en sus webs por un puñado de clics.

-¿Qué opinión te merece el clickbaiting?

-El clickbaiting hace referencia a los titulares sensacionalistas cuyo único objetivo es llamar la atención de los lectores y llevarles a hacer clic en un enlace, algunas veces exagerando y otras engañando directamente al lector. Por ejemplo, un titular que reza “Descubre lo que dice Mesi al árbitro en el descanso del partido”, y tras hacer clic en el enlace descubres que no le dice nada o lo que le dice no tiene relevancia alguna. Vamos, que te quedas con cara de tonto. Eso me parece fatal. Creo que hay espacio para todo y que no todo el espacio lo debe ocupar el periodismo, pero engañar a la gente resulta un modelo totalmente perjudicial. Los medios que hacen esto pierden la confianza del lector, y consecuentemente están condenados a desaparecer.

-¿Cómo podemos luchar contra las fake news? ¿Qué pueden hacer las redes sociales?

-El auge de la desinformación y los problemas para rebatirla irán a más en los próximos años. Los periodistas deben dominar herramientas digitales para combatirla. Comprobar la veracidad de las fuentes digitales es básico, tanto si se trata de una página web como de un perfil en redes sociales. Hay tres cuestiones claves que hay que abordar: quién hay detrás de ese dominio / perfil; qué antigüedad tiene; y cuáles son sus contactos. Herramientas para verificar dominios como http://whois.icann.org o para conocer la antigüedad de un perfil en Twitter y las relaciones entre sus seguidores como https://twopcharts.com son de utilidad. Así como las que nos permiten saber si detrás de un perfil hay una persona o un bot, como por ejemplo Botometer.

Las empresas tecnológicas también deben tener responsabilidad editorial. Tras las últimas elecciones en Estados Unidos, y las acusaciones a grandes compañías como Google y Facebook de diseminar falsas noticias y rumores que habrían tenido peso en la elección del nuevo presidente, estas empresas ya no pueden decir que “sólo” distribuyen contenidos. No les compramos más ese relato. Se han vuelto compañías fundamentales en la construcción de la opinión pública y, por tanto, deben garantizar la veracidad de sus contenidos. O al menos intentarlo. Tanto Facebook como Google ya han anunciado que pondrán filtros para evitar la viralización de noticias falsas, y que contrataran personas para verificar la información. Veremos.

Los usuarios también deben luchar contra las noticias falsas y hacer un consumo responsable de la información, evitando, por ejemplo, la propagación de rumores. Las herramientas digitales que citaba más arriba están al alcance de cualquiera.

Los medios de masas entienden las redes sociales como canales unidireccionales en los que difundir su mensaje

-¿Realmente existe bidireccionalidad o todavía los usuarios no pueden hablar con los medios de tú a tú?

La bidireccionalidad es más teórica que práctica. Recuerdo que cuando empecé a estudiar los usos periodísticos de las redes sociales había una corriente utópica predominante que hacía referencia a la “conversación global”. En aquel momento las redes sociales parecían maravillosas, pues iban a democratizar el periodismo: no tan solo unas pocas fuentes institucionalizadas tendrían acceso a los medios, sino que las corrientes más alternativas también tendrían cabida. Me enganché a este tema por este motivo. Parecía la panacea, pero al poco que investigaras te dabas cuenta de que la cosa no funcionaba así.

Los medios de masas entienden las redes sociales como canales unidireccionales en los que difundir su mensaje. No hay espacio para escuchar a la audiencia ni para dar respuesta a sus comentarios. Los periodistas creen que deberían acercarse más al público, pero desde las empresas periodísticas hay muchas dudas sobre cómo hacerlo, y también pocos recursos.

¿Por qué todavía no entienden muchos que las redes sociales son comunicación, no un lugar al que lanzar tuits con sus informaciones nada más?

Yo diría que los medios y los periodistas entienden que las redes son espacios de comunicación en dos direcciones, pero no hay, de momento, voluntad para hacer que eso ocurra. En Estados Unidos, dentro de las redacciones, hay un perfil profesional llamado “responsable de audiencias”, que se encarga de cuidar la relación entre el medio y su audiencia. Modera los comentarios que llegan al medio y sobre todo se encarga de incentivar la participación en canales propios (web) y ajenos (redes sociales).

Aquí, dentro de la redacciones periodísticas, no existe ese perfil. Los profesionales que gestionan las redes sociales, y que entienden perfectamente que debería ser así, no disponen de los recursos y el apoyo necesarios para que así sea. Aun así, existe una voluntad por cambiar las cosas y cada vez se dan más pasos en esta dirección.

Manuel Moreno

Periodista y fundador de TreceBits. Consultor y profesor de redes sociales y periodismo 2.0, colabora con varios medios de comunicación. Autor de: “El Gran Libro del Community Manager”, “Cómo triunfar en las redes sociales” y “Yo también la lie parda en Internet”.

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