Un juego online para entrenar el reconocimiento facial

emoticono

Un grupo de investigadores del Centro Leverhulme para el Futuro de la Inteligencia y el Centro para el Estudio de Riesgo Existencial de la Universidad de Cambridge, liderados por la investigadora Alexa Hagerty, ha desarrollado un pequeño juego online que, a través de una página web, intenta «leer» las emociones de los participantes.

La inteligencia artificial afronta el reto de interpretar las emociones humanas a través del reconocimiento facial

Además del reconocimiento facial para identificar a los individuos, muchas empresas tecnológicas lo que pretenden es ir un paso más allá y ser capaces de lograr la identificación de las emociones a través del reconocimiento facial. Para eso, también hay que entrenar a la inteligencia artificial (IA) y ese es el motivo por el que se ha desarrollado este sencillo juego online.

El grupo de investigadores de la Universidad de Cambridge busca reforzar la habilidad de su IA en el reconocimiento del patrón facial que conforman las expresiones asociadas a distintas emociones. Para ello han creado la web emojify.info, donde plantean el reto de mostrar seis emociones diferentes (felicidad, tristeza, miedo, sorpresa, asco e ira) a través de gestos faciales que la IA desarrollada intentará detectar, identificar y asociar a dichas emociones.

Al acceder la web pide se permiso para usar la webcam del usuario y poder analizar así el rostro del participante. Se asegura, eso si, que no se almacenará ninguna información en los servidores del grupo investigador. Hecho esto, se plantean distintos retos al participante, que para conseguir el reconocimiento facial de estas emociones a veces tendrá que exagerar la expresión.

Todo con el objetivo de entrenar a la inteligencia artificial, que trata por ejemplo de aprender cuándo una sonrisa o un gesto de sorpresa son claramente fingidos, o la diferencia entre un guiño y un parpadeo, algo que no resulta fácil de identificar para una IA, al ser complicado discriminar un mero acto reflejo de un acto voluntario y dotado de algún significado concreto (complicidad, seducción…).

Es decir, que la IA todavía no registra un rendimiento perfecto… debe seguir aprendiendo. En este vídeo, se explica el funcionamiento del experimento:

Antonio Rentero

Comunicador especializado en tecnología y cine. Jurista especializado en protección de datos. Curioso especializado en prácticamente todo.

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