VTubers, así son los youtubers y streamers virtuales

Vtuber Kizuna

Los canales de YouTube y Twitch comienzan a tener nuevos ídolos completamente virtuales valiéndose de la inteligencia artificial y la generación automática de imágenes digitales. Son los nuevos VTubers, como es el caso de la protagonista de su propio canal de YouTube, Kizuna AI, cuyo nombre juega con la ambivalencia de la palabra japonesa «ai» (amor) y las siglas en inglés AI (inteligencia artificial).

Los primeros ejemplos de ídolos virtuales proceden del manga («Video Girl AI») y la novela cyberpunk («Idoru»)

Kizuna hace gala del aspecto típico de las protagonista del shojo manga (cómics protagonizados por chicas jóvenes) con piernas largas, falda corta, una banda que le recoge el pelo en la que hay unas orejitas de conejo, mostrando una serie de gestos y movimientos característicos de estos personajes en anime y videojuegos. Si bien su voz procede de un ser humano real sus gestos y movimientos sí están generados de manera automática por una inteligencia artificial.

Apareció por primera vez en 2016, convirtiéndose en la primera Vtuber completamente digital y desde entonces ha participado en múltiples eventos. Desde actuar como modelo para la firma Valentino a protagonizar campañas publicitarias para SoftBank o para la Organización Nacional de Turismo de Japón. Incluso ha ofrecido conciertos en directo a los que se podía asistir desde plataformas como YouTube, TikTok, Bilibili o, mediante realidad virtual con los dispositivos Oculus en la plataforma Venues. Incluso ha ofrecido una actuación en directo con motivo de su cumpleaños junto con una banda de músicos humanos en la que las localidades de primera fila costaban $150.

Antes de la pandemia el nicho de los Vtubers parecía limitado únicamente a la subcultura de fanboys y otakus japoneses, pero desde hace año y medio su popularidad ha ido en aumento. Playboard, uno de los agregadores de estadísticas en YouTube, indica que desde octubre de 2020 los Vtubers han aumentado las visitas que obtienen hasta superar los 1.500 millones de visualizaciones mensuales.

En parte esta amplia audiencia procede de lo que en japonés se describe como moe, un término que alude a la atracción física por un ser que existe más allá de la realidad y que en ocasiones supone la manifestación de una atracción por el encanto de una juventud idealizada e inmaculada. De ahí que a veces ese objeto de deseo se corresponda con un personaje adolescente o infantil, con las peliagudas implicaciones que ello significa. La cuestión de fondo puede quedar soslayada al tratarse de personajes virtuales, eternamente jóvenes, eternamente inmaculados, lo que permitirá descargar del sentimiento de culpa a quienes interactúan con ellos.

Despojada por completo de esos remilgos, Projekt Melody es una striper virtual que actúa en Chaturbate y Twitch siguiendo al pie de la letra las instrucciones de sus seguidores con respecto a qué hacer con su cuerpo y con algunos objetos. La objeción que cabría hacer es que su aspecto es el de una menor de edad. Pero claro, realmente no existe, no es una persona sino un personaje virtual, lo que estira la cuestión ética relacionada con los derechos que pudiera ostentar una inteligencia artificial o un personaje sintético.

Comienzan a disponer de un recorrido vital y unas interacciones cada vez más habituales pero estos ídolos virtuales no son nuevos en el campo de la ficción.

Publicado originariamente en 1989 y creado por Masakazu Katsura, «Video Girl AI» fue un manga (posteriormente adaptado a anime) que narraba cómo una chica que sale de la pantalla de un vídeo ayuda al protagonista a aclarar sus sentimientos hacia dos de sus amigas. William Gibson, el padre del cyberpunk, publicó en 1996 la novela «Idoru», tecnothriller de género negro ambientado en un futuro distópico en el que el protagonista debe proteger a un cantante de moda que desea casarse con una idoru (ídolo, en japonés) virtual.

Adicionalmente la popularidad de estos ídolos virtuales del streaming encuentra una amplia oferta gracias a la disponibilidad de una tecnología más barata que lo hace posible. Hace apenas tres años se requería de avanzado un software de captura de movimientos, disponible únicamente para grandes estudios de animación de Hollywood, con un coste de más de 30.000 euros mientras que hoy existe software, como Live2D Cubism, que permite generar Vtubers convincentes por menos de 100 euros, o como Ugatit, un programa que convierte en personaje de anime al protagonista de cualquier fotografía.

Antonio Rentero

Comunicador especializado en tecnología y cine. Jurista especializado en protección de datos. Curioso especializado en prácticamente todo.

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