El porno no fue la causa de que VHS triunfase sobre Betamax

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Seguramente habréis oído en alguna ocasión que la razón por la que triunfó el sistema de vídeo en el hogar VHS sobre otros formatos, como el Betamax, fue que la industria del porno comenzó a utilizar masivamente este sistema y a vender sus películas en VHS.

Esta suele ser la explicación que se da cuando alguien cuestiona por qué VHS, un sistema considerablemente de menor calidad que el Betamax, acabó imponiéndose en el mercado, pero… no es del todo acertada.

Sony todavía hoy vende cintas Betamax en Japón, aunque parará su producción en 2016

Sí que es cierto que Sony, la compañía que había desarrollado el sistema Betamax, hizo gala de puritanismo japonés y se negó a que se produjeran películas pornográficas para su formato de vídeo. Sin embargo, no hay una prueba evidente de que éste fuera el motivo por el que los usuarios, en masa, decidieron pasarse al VHS.

Parece más acertado decir que la razón fue, como en todo mercado, meramente económica. Betamax proporcionaba una calidad bastante superior a la que podría ofrecer VHS, tanto a nivel de grabación, como de reproducción de la imagen y calidad del sonido. Sin embargo, adquirir un equipo reproductor de Betamax costaba más del doble que uno de VHS.

Mientras que a principios de los años 80 un usuario tenía que invertir alrededor de 1.000 dólares para tener un equipo completo “Beta”, sólo era necesario gastar unos 400 dólares para disfrutar lo mismo con un VHS.

Esto, teniendo en cuenta que la calidad de VHS era buena, menor que la de Betamax pero considerablemente aceptable, hizo que los consumidores se decantaran más por este sistema, que había sido desarrollado por la compañía JVC, y que además no ponía objeción alguna a que se produjeran películas de contenido erótico para ser consumidas con sus reproductores.

Parece lógico pensar que si se puede adquirir algo aceptable bastante más económico y con mayor variedad de contenidos, el consumidor medio se decantara por VHS.

Además, al realizar grabaciones caseras, las cintas de Betamax y VHS presentaban una diferencia primordial. Mientras Betamax permitía grabar sólo dos horas de contenidos, los casettes VHS eran más económicos y tenían una duración de hasta cuatro horas.

El consumidor podía beneficiarse de un ahorro considerable tanto en dinero como en espacio, ya que su videoteca se reducía en tamaño a pesar de que las cintas «Beta» fueran un poco más pequeñas, ya que, en número, necesitaba la mitad.

Por si todo esto fuera poco, otros sistemas de vídeo para el hogar, como VCR de Philips, dejaron de usarse y competir con VHS y Betamax. Philips decidió a finales de los 70 pasarse a VHS, sistema que fue sumando más aliados y usuarios… hasta que Betamax dejó de ser rival.

Curiosamente, Sony no mató el sistema del todo a pesar del dominio absoluto del VHS. Lo mantuvo durante años, aunque en 2002 dejó de fabricar dispositivos reproductores. Sí que seguían comercializándose cintas en Japón, aunque la compañía ha anunciado que en marzo de 2016 dejará de hacerlo. El formato, así, morirá para siempre dentro de unos meses.

Manuel Moreno

Periodista y director de TreceBits. Experto en Redes Sociales, Internet y Tecnología. Formador y conferenciante. Colaborador en prensa, radio y TV. Autor de cinco libros de Social Media. Más información en manuelmoreno.es

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