El ‘carding’ es una práctica ilegal que consiste en acceder y emplear datos de tarjetas de crédito o débito sin la debida autorización del titular.
Se trata de una estafa que los ciberdelincuentes llevan a cabo mediante técnicas especializadas como el phishing o incluso la instalación de programas de manera fraudulenta, para recabar información sensible de las tarjetas.
Tras obtener los datos, realizan transacciones muy pequeñas para no generar sospechas, hasta que consiguen realizar un nivel de fraude considerable.
Cómo funciona el ‘Carding’
En un ataque de carding, los delincuentes envían correos electrónicos o mensajes de texto haciéndose pasar por entidades bancarias confiables, indicando que son agentes o representantes de comercios y solicitan al usuario información confidencial. Lo más habitual es que te pidan que hagas clic en un enlace que a simple vista puede parecer legítimo, pero en realidad es fraudulento.
Si caes en esta trampa y abres el adjunto o enlace engañoso, ya sea desde tu móvil u ordenador, los hackers pueden instalar un software malicioso en tu dispostivo que les permite robar datos, como el número de tu tarjeta, contraseña o las credenciales de acceso a tus cuentas bancarias.
Si los delincuentes no logran apropiarse de tu información por esta vía, pueden emplear programas especializados para conseguir diferentes combinaciones de números de tarjeta y sus códigos de seguridad.
Cuando tienen la información, examinan si en realidad son datos válidos o si la tarjeta se encuentra bloqueada o inactiva. Para ello, hacen una compra mínima. Por lo general, acuden a comercios de alimentos, tiendas de artículos muy baratos o pagan suscripciones a plataformas de streaming como Netflix, Disney Plus, Max…
Si la prueba es satisfactoria, identifican esa tarjeta como «aprobada». Tras efectuar esos micropagos anteriores, realizan fraudes por importes más elevados (siempre y cuando tengas el dinero disponible) o proceden a venderla a la dark web.
Cómo protegerse del ‘carding’
Para protegerte de una estafa de carding, es fundamental que bloquees todos los correos electrónicos o mensajes que recibas de remitentes desconocidos o que te pidan información confidencial.
Asimismo, es recomendable que ingreses con regularidad a la página web de tu banco y controles los movimientos. En caso de que veas alguna transacción rara, comunícate con tu entidad financiera o formaliza la denuncia de que has sido víctima de un fraude ante los organismos competentes de tu localidad, tales como la Policía Nacional o la Guardia Civil.
Al conectarte a Internet, hazlo siempre desde redes seguras, como la de tu casa, por ejemplo. Si tienes que efectuar algún pago y estás en la calle, emplea los datos móviles, no una wifi abierta, ya que suelen ser más vulnerables ante este tipo de ataques.
Igualmente, puedes considerar habilitar la autenticación de dos factores (2FA) en tu cuenta. Para ello, consulta a tu banco si cuenta con esta funcionalidad. Si es así, entonces activa esta capa de seguridad porque te permitirá autorizar las operaciones mediante un código adicional que recibirás en tu teléfono.
Finalmente, considera emplear métodos de pago que no compromentan directamente tu tarjeta bancaria. La plataforma PayPal es una buena opción, pero igual existen otras alternativas a PayPal en el mercado que ofrecen servicios como intermediarios e incluso te brindan protección en las compras que ejecutas por Internet.



