Por qué Google afronta el mayor juicio antimonopolio de la historia

Google sobre fondo blanco

Google celebra a finales de este mes su 25 cumpleaños, pero no todo serán fiestas en la compañía. Han sido dos décadas y medias de importantes éxitos -y también algunos fracasos– que han llegado a convertir la empresa en una de las principales firmas online del mundo y, sin lugar a dudas, en el principal buscador.

Sin embargo, la justicia norteamericana tiene dudas sobre cómo ha sido el camino recorrido y hará rendir cuentas a Google ante un tribunal. La compañía tendrá que explicar la manera en la que construyó su imperio, en lo que ya está considerado como el mayor juicio antimonopolio de su historia, tal y como hemos explicado en una entrevista en el Canal 24 Horas de TVE:

Posiblemente, no solo de la de Google, sino de la historia de cualquier empresa de Internet. No ha habido enfrentamiento similar desde que en 1998 Microsoft fue llevada a juicio por imponer su dominio en el ámbito de los ordenadores personales -con Windows como principal agente en el mercado- para provocar que Internet Explorer fuese el navegado por defecto.

Pero eran otros tiempos. A principios del siglo XXI el número de Internautas era considerablemente menor. Ahora Internet ha cambiado por completo, se ha convertido en un elemento esencial de la vida diaria de todos los ciudadanos y realizar abuso de poder es algo que la justicia americana no está dispuesta a permitir. Ni siquiera a una de las empresas baluarte de la nación, como es Google, y que ha recibido trato de favor en todos los procesos judiciales anteriores. Hasta ahora.

En qué consiste la demanda antimonopolio a Google

La demanda fue presentada en 2020 por el Departamento de Justicia de Estados Unidos junto con una decena de Estados. Según se recoge en su texto, Google ha realizado contratos con fabricantes de dispositivos móviles que provocan que su motor de búsqueda sea la opción por defecto en los teléfonos móviles.

En otras palabras, la raíz del problema viene porque Google, aprovechando su posición dominante, provoca que en cualquier dispositivo móvil del mundo, cuando un usuario quiere buscar algo, en primer lugar y sin darle opción a elegir va a salirle Google. Si desea utilizar otro buscador, debe abrir el navegador y teclear su URL de forma proactiva.

Esto ocurre en los teléfonos móviles Android, que copan más del 90% de la cuota de mercado, gracias a acuerdos con fabricantes como LG, Motorola y Samsung. Pero también en dispositivos móviles con otros sistemas operativos. Siempre que Google haya establecido un acuerdo con esos fabricantes.

De hecho, el Departamento de Justicia de Estados Unidos no ve con buenos ojos un acuerdo secreto firmado con Apple en 2018. Sundar Pichai y Tim Cook, ambos CEO de sus respectivas empresas, decidieron trabajar juntos «como si fuesen una única compañía».

Acuerdo multimillonario entre Google y Apple

La cantidad por la que se firmó la colaboración no ha trascendido oficialmente, aunque se estima que pueda rondar los 18.000 millones de dólares anuales, pero sí se sabe que el motor de búsqueda predeterminado en iOS es el de Google. Sí, en los dispositivos de su gran rival (iPhones, iPad, MacBook…) el sistema operativo por defecto es el de Google, gracias a un acuerdo millonario sellado entre las dos compañías.

La realidad es que, según el Departamento de Justicia de Estados Unidos, Google procesa más del 90% del total de búsquedas en Estados Unidos. Además, más de la mitad del tráfico que gestiona el motor de búsqueda de Google procede de dispositivos Apple. Tanto es así, que para la compañía de Sundar Pichai sería «crítico» perder el acuerdo con los dispositivos Apple.

De hecho, esta situación es la clave del negocio de Google porque le permite fundamentar sus importantes ingresos por publicidad. La compañía ingresa 280.000 millones de dólares anuales vendiendo anuncios que se muestran a las personas que utilizan su buscador. Sus beneficios son de más de 80.000 millones.

Según la demanda, Google acaba con este acuerdo con la capacidad de competir con sus rivales. Por ejemplo, ha expulsado a Bing de Microsoft de las búsquedas. De hecho, la realidad es que si se preguntara a los usuarios, pocos serían los que fuesen capaces de nombrar alternativas a Google como, por ejemplo, DuckDuckGo.

Se espera que el juicio dure unas 10 semanas y que tanto Sundar Pichai como Tim Cook y otros altos directivos sean citados para declarar ante la justicia. En primer lugar se decidirá si Google ha infringido las normas antimonopolio. Si es así, se celebrará otro juicio para imponer sanciones, buscar soluciones y, llegado el caso, incluso exigir la división de la compañía.

En qué se basa la defensa de Google

Google ha señalado que su intención es demostrar en el juicio que las empresas fabricantes eligen su buscador -y su navegador Google Chrome- no por los acuerdos firmados. Su argumento será defender que esa decisión se basa en «la calidad de sus servicios y las preferencias de los consumidores».

Según ha reconocido el director jurídico de Google, Kent Walker, «facilitar que la gente consiga los productos que quiere beneficia a los consumidores y está respaldado por la ley antimonopolio estadounidense».

Por otra parte, según Google, cambiar el motor de búsqueda predeterminado en el navegador Safari es muy sencillo. Si se hace desde un iPhone «sólo» se necesitan cuatro pasos, mientras que son dos desde el ordenador. Sin embargo, la realidad es que pocos usuarios son los que conocen esta posibilidad y, muchos menos, los que la llevan a cabo.

Otras demandas antimonopolio a las que se enfrenta Google en Estados Unidos

Pero la situación monopolística en el mercado de las búsquedas no es la única que preocupa al Departamento de Justicia de Estados Unidos. La venta de publicidad digital y el sistema de subastas por el que se muestran los anuncios también han sido objeto de demanda.

Incluso la posición de ventaja que tiene Google en el ámbito de la Inteligencia Artificial también es objeto de estudio por parte de la justicia norteamericana. A pesar de que Google no ha liderado hasta ahora la aplicación de la IA, sí que cuenta con una situación de mercado más ventajosa que sus rivales -principalmente OpenAI con ChatGPT y Amazon- para imponer el uso de tecnologías como Google Bard.

La compañía también tendrá que rendir cuentas sobre eso ante la justicia norteamericana. Y todavía debe dar gracias porque el proceso podía haber sido mucho mayor, ya que el tribunal estadounidense ha señalado que no se pueden demostrar prácticas por las que también ha sido demandado. Por ejemplo, en la acusación de desplazar a rivales como Tripadvisor o Yelp en las búsquedas.

Todo ello mientras sigue afrontando procesos legales en Europa, donde ha sufrido varias multas importantes por parte de la UE debido a sus prácticas publicitarias y el monopolio de Android.

Manuel Moreno

Periodista y director de TreceBits. Experto en Redes Sociales, Internet y Tecnología. Formador y conferenciante. Colaborador en prensa, radio y TV. Autor de cinco libros de Social Media. Más información en manuelmoreno.es

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